"No hay alegría que te alegre tanto como caer de golpe en la tristeza
ni dolor que te duela tan a fondo como el placer de vivir sin objeto"
Enrique Lihn
Hay una parte en el infierno donde el cielo no ha sido olvidado. Es apenas una grieta de luz o la forma más sutil de una sombra. Un cielo fragmentado sobre siluetas lánguidas obsoletas siluetas contorneándose entre ellas imitándose a sí mismas alimentándose de sus propias sombras Esqueletos que miran la grieta de luz grieta que tímida, se dibuja en la parte superior del cuadro.
¿Dónde estás? Me he preguntado millones de veces. ¿Estás en el aire? ¿En el cielo? ¿En el agua? ¿Me oyes? ¿Me ves? O simplemente, ¿hay que aceptar la aplastante posibilidad de que te fuiste del todo? ¿Cuántos días han pasado desde que no nos vemos? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que no escucho tu voz? Todos los días tengo diálogos contigo en mi mente, porque hay cosas que solo podía decirte a ti. Como comentarte mi sueño de anoche y tener una respuesta inmediata a su significado... O reírnos de algo (pa' callao eso si jajaj). Cómo lo extraño... Quisiera llamarte por teléfono. ¿Adónde te fuiste? ¿Al cielo?, ¿al agua?, ¿al aire?. En fin... No estás físicamente, pero te volviste un suspiro, una risa, un día soleado, una cuerda de la guitarra y una canción para mis tardes cuando más te extraño. Estás en el cielo, en el agua, en el aire, en lo cotidiano y en lo mágico. Estás muy presente en mi corazón, mamá.
Te Quiero
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