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Alba

Al iniciar el alba, el claroscuro sostiene  un espacio de tiempo que se detiene  un paréntesis sin recuerdos  sin pensamientos ni sueños. Es un espejismo donde la noche se retira y la luz apenas existe Es un respiro Breve. Sensato. Aliviado. Un letargo que intenta retener el brillo de las estrellas que aún encandilan estos ojos. Iniciar el alba es olvidarme de quién soy y hacia dónde insisto en ir. Es el olvido del calendario, de las alarmas  de los hábitos  de los compromisos con el mundo  de ser. Me olvido de la ansiedad del cuerpo, de los fuegos del sexo, de la guitarra sin afinar. Y de nuevo; falta que me haces porque no puedo aclarar.

Cielo fragmentado en "El Jardín de las Delicias"

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Hay una parte en el infierno donde el cielo no ha sido olvidado. Es apenas una grieta de luz o la forma más sutil de una sombra. Un cielo fragmentado sobre siluetas lánguidas obsoletas siluetas contorneándose entre ellas imitándose a sí mismas alimentándose de sus propias sombras Esqueletos que miran la grieta de luz grieta que tímida,  se dibuja en la parte superior del cuadro.

Canela

Al vestirnos de horizonte, la alta canela de la primera capa, que llamamos piel, se eriza y enrosca conmigo. La cantata pueblerina se entona a lo lejos y un cúmulo de salvia perfuma ahora el escenario. Jóvenes y anaranjados cuerpos vacilantes se adornan de primavera, cubriendo también los sudores con aroma de orquídeas. Las palmas, tan luminosas como las plantas, se frotan sacando chispas, y no hablamos necesariamente de extremidades.  Aunque también. Al vestirnos de horizonte,  parece ser que el viaje es aún más candente, profundo, soñado. Dame tu mechero y yo te presento mi hoguera. Dame un estruendo y yo te regalo mis relámpagos. Dame una caricia y yo te adorno con mi boca.

Dedicada a ti mamá

¿Dónde estás? Me he preguntado millones de veces. ¿Estás en el aire? ¿En el cielo? ¿En el agua? ¿Me oyes? ¿Me ves? O simplemente, ¿hay que aceptar la aplastante posibilidad de que te fuiste del todo? ¿Cuántos días han pasado desde que no nos vemos? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que no escucho tu voz? Todos los días tengo diálogos contigo en mi mente, porque hay cosas que solo podía decirte a ti. Como comentarte mi sueño de anoche y tener una respuesta inmediata a su significado... O reírnos de algo (pa' callao eso si jajaj). Cómo lo extraño... Quisiera llamarte por teléfono. ¿Adónde te fuiste? ¿Al cielo?, ¿al agua?, ¿al aire?. En fin... No estás físicamente, pero te volviste un suspiro, una risa, un día soleado, una cuerda de la guitarra y una canción para mis tardes cuando más te extraño. Estás en el cielo, en el agua, en el aire, en lo cotidiano y en lo mágico. Estás muy presente en mi corazón, mamá.

Tarde

Di algo que pueda dejarme perpleja Algo que rompa este silencio ruidoso que resuena en mi cabeza Sacude las palabras que tus ojos insinúan  O p reséntame la obsesión que más te avergüenza Quiero beberte, respirar contigo esta noche y toda su luna llena Calmar con tu frescor mi desenfado Hasta enmudecer y languidecer estos labios que para ti se tensan Aprieta fuerte con un golpe de sorpresa Toma mi cuerpo hasta agujerear cada rincón y también los de esta pieza Bébeme, memorízame  Quiero que raspemos cada huella de  cicatrices ajenas Pavimentar con el dulzor de nuestras lenguas las decisiones,  las ternuras,  hasta dejar roja toda la escena  como una película  como una canción nueva Háblame, susúrrame Di que somos los mismos que ardientes entrelazan sus manos Que te ahogas en este hastío  Que no puedes hacer frente a la mañana sin un beso por la noche Castígame por a trasarme a tu beso Castígame porque se ve   que mueres por este ensayo de pare...

Ilusorio interruptus

Pudiendo ser tan brillante y vibrante como una ilusión sin tiempo ni entendimiento Preferiste permanecer tan pequeño ante mis ojos...

Evadiendo

Yo aquí, evadiendo nuevamente Buscando en las cuerdas de esta guitarra algún vacío,  algun olor,  o una minúscula luz que me distraiga Coloreando los ojos de este verde que se deposita en la pared  Aquí sostengo los temores, las exigencias Busco por las orillas de cada tabla una señal un mensaje, o algo divino que me acerque a los ojos de mi madre, al calor de mi casa cuando niña o cuando nos reuníamos en verano a comer manzanas  A las blusas y el perfume de mi madre A las risas de mi hermano que yace sin epitafio.  Busco y busco  Huyendo de mi sin haberme encontrado Porque aún cuando pude hacerlo, resbalé de mi y escapé rauda de aquí Cai sobre este cuerpo 10 veces 100 Que me cubra la niebla y su cúmulo gris A veces no quiero seguir...