Al iniciar el alba,
el claroscuro sostiene
un espacio de tiempo que se detiene
un paréntesis sin recuerdos
sin pensamientos ni sueños.
Es un espejismo
donde la noche se retira
y la luz apenas existe
Es un respiro
Breve.
Sensato.
Aliviado.
Un letargo que intenta retener
el brillo de las estrellas
que aún encandilan estos ojos.
Iniciar el alba
es olvidarme de quién soy
y hacia dónde insisto en ir.
Es el olvido del calendario,
de las alarmas
de los hábitos
de los compromisos con el mundo
de ser.
Me olvido de la ansiedad del cuerpo,
de los fuegos del sexo,
de la guitarra sin afinar.
Y de nuevo;
falta que me haces
porque no puedo aclarar.
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