"No hay alegría que te alegre tanto como caer de golpe en la tristeza
ni dolor que te duela tan a fondo como el placer de vivir sin objeto"
Enrique Lihn
Hay una puerta que permite las salidas Otra puerta que permite las entradas Existen un millón de pasillos y laberintos que conecta a ambas puertas sin embargo, abriendo una la otra queda inmediatamente cerrada
Arriba es Neptuno y abajo su holograma Pudimos vestir de azul sin caer tan profundo pudimos flotar como nos saliera, como hubiésemos querido Hoy más bien caen cadáveres de uno en uno y sobre esta mancha sin carne propia no sé cual va dejando tal putrefacción Arranco de los espejos en que abrir ha sido cerrar y la música suena en tono pastel como aquel tiempo antiguo cuando también hubo color rosado y el pijama de piel puesto por el lado contrario no molestaba tanto en la parte en que van los ojos Si pudiera dar vuelta el reloj de arena...
Misiles sobrevuelan,
pasan
lineas en la cara
como el lienzo trazan
guitarras en los dedos
la melodía ya no calza
la muerte silenciosa traspasa
para otros se retrasa
fracasa y colapsa el meridiano que desfasa
adquiere, aprende y repasa
una a una o dos en una casa
el fuego devora la Franja de Gaza
la vida se vuelve escasa
el mundo del otro lado en un estallido arrasa
ondas imperceptibles de gritos desencajan
aire, viento y polvo
puto polvo! y malditas brasas.